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10 tips para ir a entrenar aunque no quieras levantarte de la cama

Soledad Díaz de la Vega

30 mayo, 2016

Alguna vez escuché en una charla Ted algo que me hizo mucho sentido y que he ido replicando con compañeros deportistas en charlas y ahora lo comparto con ustedes: cómo vencer la flojera cuando no quieres salir a entrenar. Esto tiene que ver con la actitud.

Hay una formula que lo grafica: (C + H) x A

La “C” es el conocimiento, saber del deporte que hacemos, la técnica, la táctica. También tiene que ver con conocernos a nosotras mismas, en el sentido de tomar la decisión más adecuada para elegir la disciplina que queremos hacer, lo que sentimos que puede ser bueno para cada una.

“H” es la habilidad, que la necesitamos para practicar el deporte en cualquiera de los grados de exigencia que nos propongamos: rapidez, resistencia, fuerza, flotación…, es decir, nuestras fortalezas puestas en función del deporte.

Entonces, conocimiento de nuestra decisión y del deporte, sumado a nuestras habilidades parece ser la fórmula perfecta. Sin embargo, si no hay ACTITUD se hacen más difíciles de llevar.

La actitud multiplica nuestra forma de ser y si ésta es aburrida, desganada, negativa y llena de quejas, esa será la actitud que mostremos y arrastremos incluso hasta el deporte y el entrenamiento. Esto, en vez de elegir una forma de ser que nos entusiasme, nos alegre, que sea positiva para mirar con ánimo lo que nos espera, entendiendo que siempre hay situaciones que podrán a prueba nuestra fuerza de voluntad, pero que con una nueva actitud las veremos desde otra perspectiva. Cambiemos el prisma para observar y veremos multiplicados los efectos positivos para nosotras.

Aún más, tener actitud para entrenar provoca un resultado mucho mejor, que le inyecta a nuestra vida la pasión y la energía suficientes para levantarnos de donde estamos, alegrarnos, motivarnos, sentir que estamos vivas y que nada de lo que suceda va impedir que decaigamos.

Me imagino que te preguntarás si esto lo tienes tú en algún rincón de tu persona, si se puede comprar, si se regala en algún lugar o si llega por un golpe de magia. Claro que no, necesitas observarte y tomar conciencia de que cada vez que te propones bajar un pie para salir de la cama a tu rutina o llegar en la tarde a tu casa para volver a salir a entrenar algo te sucede: piensas, algunas veces negocias y otras te boicoteas para no hacer nada. Pueden haber miles de explicaciones: cansancio, fatiga muscular, los niños, el marido y muchas otras que podrás encontrar para resistirte y aflojar, quedándote en el espacio donde nadie te molesta, cómoda y convencida de que la próxima vez no fallarás.

 

Ante este panorama es preciso que pienses lo siguiente:

•El deporte que escogiste, ¿es el indicado para ti? Analiza si te gusta hacer lo que haces, el lugar donde lo haces y con las personas con las que te encuentras. Quizás tu elección no acompaña a tu emoción de ánimo para realizar ese deporte. Elije bien de acuerdo a tu estilo y sé sincera con eso.
•¿Crees en ti? ¿Sientes que puedes hacer lo que te propones y atreverte a conocer y desafiarte a cosas nuevas cada día? Es muy importante que creas que es posible hacer un deporte a tu medida en el cual te sientas motivada y te plantee siempre metas que perseguir, sean competitivas o no.
•¿Qué haces para favorecer la salida de la cama o cambiarte de ropa para ir a entrenar? Quizás estás todo el tiempo repitiéndote que te da lata, que no te gusta, que no eres buena y poniendo miles de excusas.

 

Te dejo algunos tips para ganar esa actitud:

•Planifica tu rutina, sola o con un entrenador, con un gran objetivo y otros más pequeños. Lo importante es que sean realistas para ti y tus habilidades.
•Ponte un horario establecido a tu gusto, ni más ni menos.
•Acude siempre o cada vez que puedas y te sientas desanimada a una amiga, compañera de oficina, pariente o vecina para que te acompañe a salir. Así entre ambas se animan. Pero ten en cuenta no crear dependencia, ya que tú sola te has propuesto tus metas y sola llegarás a ellas.
•Date un premio cada cierto tiempo en compensación por tus logros según los objetivos que te has propuesto.
•Win-win, toma conciencia de que cuando practicas deportes ganas en tu mente, tu piel, cuerpo, tus emociones, oxigenación, valores, amistades y tantos otros.
•Piensa siempre en positivo, focalízate en lo que ganas en particular para ti, lo que más te gusta de lo que haces, lo que aprendes. Y recuerda siempre que el pensamiento determina tus acciones.
•Sé optimista contigo misma y no te rodees de personas que solo ven aspectos competitivos o ególatras en lo que hacen. Es mejor desviar la atención hacia ti y seguir disfrutando.
•Sé perseverante y compasiva, pierde el miedo al fracaso y cada vez que no logres obtener lo que te has propuesto, analiza en qué te equivocaste y aprende de eso. No te des latigazos ni te decepciones de ti misma.
•Desafíate día a día con energía a empezar con nuevas expectativas. Te puedes preguntar: y hoy ¿qué me trae este día? Tus estados de ánimos son fundamentales para ayudarte.
•Comprométete con tu deporte y con poner tu mejor esfuerzo para gozar y ser feliz.

 

“El sentido de las cosas no está en las cosas mismas, sino en nuestra actitud hacia ellas”

Antoine de Saint_Exupèry

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