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Lo que debes saber si te lesionas

Pola Mayol

15 noviembre, 2016

Si ya eres amiga del deporte, tal vez ya tuviste un primer acercamiento a un lesión. No porque lo uno sea sinónimo de lo otro, sino porque la posibilidad de que algo te pase – ya sea por un trauma o por sobrexigir tu cuerpo- es una realidad. Sin duda, la protección y el resguardo son fundamentales para evitarlas, pero a veces incluso así se hacen presentes y se encargan de limitarnos.

La manera en cómo enfrentas una lesión puede marcar la diferencia en tu recuperación. Hacerlo adecuadamente y tomarle el peso a tu dolor, es fundamental. Juan Pablo Canevaro, kinesiólogo, profesor de educación física y triatleta nos entrega las pautas para reaccionar adecuadamente frente a una lesión. Si tu cuerpo te habla, ¡escúchalo y dale los tiempos que necesita!

A medida que empieces a mover tu cuerpo seguro irán apareciendo algunos dolores que indicarán varias cosas. Es importante reconocer su lenguaje e interpretar el significado de aquellos molestas sensaciones. Muchas veces serán dolores musculares que indican que tu muscularura se está fortaleciendo, pero debes poner atrención si al cabo de un tiempo corto no pasan, si se intensifican o si intervienen en tu qué hacer cotidiano.

Rodillas, ¡las más afectadas!

“Existen dos tipos de lesiones que se producen en deportistas. Estas son las de origen traumático, como los esguinces de tobillo, rodilla, desgarros, fracturas, entre otras y aquellas provocadas por sobreuso, como las tendinopatías o tendinosis”, explica Juan Pablo.

De todo el espectro de patologías existentes, en mujeres que practican deporte lideran las lesiones de rodilla. Sin embargo en Chile no existe un estadística de prevalencia de qué tipo de lesión es la de mayor frecuencia. “Al revisar la literatura internacional nos encontramos con que las lesiones de rodilla, específicamente del ligamento cruzado anterior (LCA) lideran dicha estadística. Esto se debería principalmente a aspectos biomecánicos propios de la anatomía femenina: Valgo fisiológico, que es la tendencia natural de las mujeres a juntar las rodillas (rodillas en X) lo que provoca una rotación interna del fémur y rotación externa de la tibia generando estrés sobre el LCA. Si además a esto le sumamos el menor tono muscular, principalmente del cuádriceps, y una menor propioceptividad – que es el conocimiento inconsciente de nuestro cerebro para saber cómo nos movemos en el espacio- tenemos la condición ideal para lesionarnos el LCA, lo que requerirá resolución quirúrgica”, explica el kinesiólogo. El ligamento cruzado anterior es importante en la vida diaria porque es quien impide el movimiento anteroposterior de la rodilla, es decir, que el fémur se deslice sobre la tibia o como algunos relatan “siga la rodilla de largo”.

Las que llevan la delantera…

La disfunción patelofemoral es una de las lesiones se repite con mayor frecuencia en mujeres. Esta patología se debe a un desbalance muscular entre el vasto lateral y el vasto medial del cuádricep, y que resulta en un desplazamiento hacia afuera de la rótula provocando que la faceta lateral se inflame y que con el tiempo (no es inmediato) duela tanto para bajar como para subir escaleras.

La tendinopatía del tendón rotuliano, que es el que va del polo inferior de la rótula a la tuberosidad anterior de la tibia y que duele al igual que la disfunción patelo femoral para subir o bajar escalera, también suele observarse y es necesario realizar un diagnóstico diferencial.

Cómo actuar frente a las lesiones ( lo dice el experto…)

– Lo primero que debes hacer frente a una lesión que provoca dolor es concurrir a un especialista para determinar la patología y determinar una serie de directrices, que van desde el tratamiento conservador hasta una posible cirugía.

– No realizar actividad física que provoque dolor, porque el daño podría ser mayor.

– Si te recomiendan reposo, debes saber que es una indicación médica al igual que cualquier fármaco y debe respetarse.

– En el caso de la lesión de (LCA), dependiendo de su gravedad será la urgencia de su reconstrucción. A veces se puede posponer la cirugía y realizar actividad de bajo impacto como bicicleta y ejercicios de fortalecimiento muscular de cuádriceps y gemelos.

– Al igual que lo anterior, los esguinces de tobillos requieren reposo, limitando la actividad física. Puede permitirse el trabajo acuático, ya sea natación con pulboy o trote acuático sin tocar fondo, pero respetando los plazos de reposo y rehabilitación.

No te arriesgues… Trátate.

Los riesgos de no tratar adecuadamente una lesión varían según la patología, pero pueden ir desde el desarrollo de una tendinosis en el caso de las tendinopatías (que es el cambió de la estructura histofisiologica del tendón), hasta una condromalacia en el caso de una disfunción patelo femoral, pudiendo incluso llegar a una artrosis. El especialista explica que esto también se aplica al LCA cuando no se opera, debido a que habitualmente viene asociado a otras lesiones como son el corte del ligamento colateral medial y la ruptura del menisco interno.

Lo mismo ocurre en los esguinces de tobillos. Tratarlos indebidamente puede provocar inestabilidad crónica de tobillo que es lo que se conoce como el mal llamdo “esguince crónico”.

¡RICE!

Tal vez no sabías, pero cuando presentes una lesión traumática debes aplicar una regla de urgencia conocida con la palabra RICE, que es la abreviación en inglés de Reposo, Hielo, Compresión y Elevación.

¿ Frío o calor?

El hielo se aplica en estados agudos de lesión y enfermedades por sobreuso. Esto probocará la disminución del edema que se pueda generar por la lesión y disminuirá el dolor por su efecto de enlentecimiento de la conducción nerviosa.

El calor por su parte, genera aumento del flujo sanguíneo, relajación y aumento en la conducción nerviosa y su uso es indicado en fase subaguda y/o en lesiones de tipo muscular como contracturas y desgarros.

Es importante tener en cuenta que el uso de calor y

y frío es bueno hacerlo con algún medio que proteja la piel. En el caso del calor se puede usar un guatero con agua no muy caliente envuelto en una toalla húmeda y esta a su vez en otra toalla seca para generar calor húmedo que es agradable. También existe la posibilidad de usar los guateros de semillas, que son de fácil aplicación. Ambos pueden aplicarse por media hora fácilmente.

El hielo se debe aplicar con un género delgado o papel para que no queme la piel y su tiempo de tratamiento no debe ser superior a 15 minutos porque se provoca el efecto contrario. Es decir, si queríamos limitar el flujo sanguíneo para que disminuyera el edema, el organismo sabiamente manda más sangre con el objeto de producir calor en la zona afectada.

¡No te equivoques! 

Aplicar calor cuando deberías haber puesto frío provoca un aumento del edema y, por lo tanto, del dolor en la fase aguda de cualquier tipo de lesión, principalmente en las de tipo traumático.

Poner frío en lesiones musculares en una fase subaguda provocará un aumento del espasmo muscular, mayor dolor y también aumento de la disminución de la capacidad contráctil de la fibra muscular dejándola propensa a seguir agravando la lesión.

El uso de frío en otras patologías como tendinosis, esguinces de tobillos o rodilla, disfunción patelo femoral es utilizada muchas veces en su fase subaguda y crónica mostrando buenos resultados.

Tu kit S.O. S

Ojalá no tengas que recurrir a este, pero más vale tener a mano elementos que pueden ayudarte en esos momentos de dolor. Esto para un primer momento pues por sobre todas las cosas no debes dejar de consultar a un especialista.

  • Compresa de frío
  • Venda elástica
  • Rodillera con estabilizadores laterales y con agujero para soporte rotuliano.
  • Soporte rotuliano (brace)
  • Tobillera con estabilizadores laterales.

 

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