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Puedes ver al estrés como un amigo. Sí, mira por qué…

Dra. Pilar Del Río Vigil

27 mayo, 2016

Lee la interesante columna que la psiquiatra Pilar del Río Vigil escribió para well+fit living. En vez de solo buscar “superar” el estrés que te agobia, escucha tu cuerpo y los mensajes que te da para invitarte a cambiar eso que te está destruyendo.

Estrés: un amigo que avisa que es tiempo de un cambio

Como mujeres, estamos acostumbradas a poner atención y hacernos cargo de múltiples cosas al mismo tiempo: lo cotidiano y lo practico; las relaciones y los vínculos; los gestos de cariño y los desafíos heroicos. La mujer y la madre todo lo puede, todo lo transforma y hace magia haciendo que todo eso parezca tan natural como respirar.

Quiero invitarlas a enorgullecerse y agradecer este don, aprendiendo a conocerlo y desarrollarlo sin que nos parezca más una carga pesada que un privilegio.

Hoy, el gran problema es que intentamos usar capacidades naturales con ritmos artificiales, impuestos por paradigmas externos que nada tienen que ver con nuestro origen.

Para conocer cómo podemos lograr nuestros objetivos y desarrollar nuestras tareas, sin la sensación de agobio y cansancio permanente que escuchamos en tantos y tantas, es necesario entender cómo funciona nuestra biología.

Entendiendo y atendiendo al cuerpo

 

En el cuerpo, todo proceso tiene sus tiempos los cuales son siempre cíclicos, y, por lo tanto, predecibles, potenciables y cuidadosamente equilibrados.

Cuando sentimos dolor en el cuello, fatiga, jaquecas,  ansiedad o tristeza permanente, son signos que nuestro cuerpo nos está dando para avisarnos que alguno de los procesos: el equilibrio de los músculos, la irrigación de la cabeza, la absorción de nutrientes o el funcionamiento químico del sistema nervioso central, se ha desajustado.

Los médicos llamamos “ESTRÉS”, al estado del organismo en que los mecanismos de adaptación a un medio adverso u hostil han sido superados, y , por lo tanto, debe producirse un cambio en el sistema para restablecer el equilibrio.

Cuando no reaccionamos a las señales de nuestro cuerpo generando un cambio que le devuelva el equilibrio al sistema, y por el contrario, “apagamos” estas señales con anti inflamatorios, pastillas para dormir o relajarse, gritos o descontrol -cuando estamos en nuestras casas-, alcohol o un cigarrito para “relajarse”, lo que estamos haciendo es perpetuar la situación que nos está produciendo daño y del cual nuestro cuerpo nos está intentando advertir.

Atención a esas conductas autodestructivas

 

Estas son las “conductas autodestructivas” de las que tanto escuchamos, pero que nos cuesta reconocer: “¿Destructiva yo? ¡Todo lo contrario! Me merezco este puchito después de tanto trabajar”. O cuando decimos: “Sin esta pastillita no podría dormir. Por lo menos necesito descansar en la noche con el ritmo que llevo”. Al hacerlo, disfrazamos actos destructivos y dañinos como recompensas que merecemos después de tantos esfuerzos.

Se nos olvida que estamos diseñados para funcionar, cumplir y lograr con éxito lo que nos propongamos, ¡sin necesidad de enfermarnos! Solo necesitamos respetar ciertos ritmos y principios básicos de nuestro organismo.

Tenemos la intención de buscar un mayor bienestar, de salir del estado de agotamiento y angustia en el que a veces caemos, pero buscamos maneras que no le sirven a los ciclos antiguos, perfectos y sabios de nuestro cuerpo. La biología hace lo que puede para darnos la energía, la destreza y la creatividad que necesitamos para concretar nuestros proyectos. Pero cuando sobrepasamos sus mecanismos de regulación, no hay otro modo de recuperarla que haciendo EL CAMBIO que nos está pidiendo. Devolverle los tiempos y sustratos mínimos que necesita para funcionar.

Cuando hacemos oídos sordos a los reclamos del cuerpo, por meses, años o incluso décadas, la maquinaria sufre daños severos, a veces irreversibles: aparecen las enfermedades autoinmunes, los infartos, las depresiones severas, el cáncer o sencillamente el deterioro de nuestras capacidades, nuestras relaciones y nuestra calidad de vida.

En ese momento, no queda otra opción que hacerse cargo. Lo difícil es que a esas alturas retomar el ritmo natural y el equilibrio es un trabajo demasiado pesado para nuestro estado frágil y debilitado.

En este punto, necesitaremos ayuda de expertos, médicos especialistas, maestros y/o el apoyo de toda nuestra red de cercanos para recuperarnos.

Retoma tu estado de bienestar

 

Antes de que el estrés termine en el desarrollo de algún trastorno mayor o algún quiebre importante, tenemos múltiples opciones para retomar un estado de bienestar, en donde nos alcanza la energía y el tiempo para hacer nuestras tareas en el día, desintoxicarnos y reparar nuestro organismo en la noche.

  • El primer gran consejo para cuidar sus capacidades es sincronizarse con el ritmo circadiano y de luz natural del día y la noche. Todas nuestras hormonas funcionan siguiendo las señales de luz y de actividad, que les indican cuando ya es momento de empezar a trabajar. El cuerpo humano necesita entre seis y nueve horas de sueño en promedio, tiempo durante el cual se repara y desintoxica el organismo, además de consolidar el aprendizaje y la memoria. Esto debe realizarse de noche, para que se secrete la melatonina y otras hormonas relacionadas con estos procesos.

 

  • Por otra parte, una alimentación reducida en productos procesados, garantiza la necesidad de contar con los nutrientes esenciales mínimos, fundamentales para elaborar las proteínas estructurales -encargadas de formar la arquitectura del cuerpo- y funcionales, para que las enzimas, hormonas, neurotransmisores o anticuerpos, permitan que los procesos se realicen a la perfección y las defensas nos protejan de virus, bacterias y toxinas en general.

 

  • En el área de la salud mental, los síntomas psicológicos de estrés, que afectan al 60% de la población chilena, (en especial mujeres, según cifras del ministerio de salud) en general expresan  un desajuste en los niveles de glutamato en el cerebro, además de la conocida disminución de serotonina y dopamina, a la que apuntan la mayoría de los antidepresivos. La acción del glutamato, así como la serotonina y dopamina, se potencian con el ejercicio físico aeróbico regular de al menos 40 minutos diarios.

 

Es decir, las clásicas recomendaciones de la sabiduría popular: dormir bien, alimentarse bien y hacer deporte, no son un capricho de los doctores, ni indicaciones inalcanzables para los estándares de la sociedad actual. Son mas bien los requisitos mínimos, naturales y lógicos, para poder sostener, potenciar y ejercer en su pleno potencial, nuestras capacidades creativas y practicas. 

 

El estrés es una condición a la que nos veremos enfrentadas inevitablemente como mujeres en el siglo XXI. El desafío de desarrollar con plenitud nuestras tremendas capacidades, se verá entorpecido una y otra vez por los ritmos, los tiempos y la forma en que queremos desarrollarlas.

 

La pregunta no es “¿Podré hacerlo? ¿Soy capaz?” Sino “¿Cómo y cuándo puedo hacerlo?” “¿Cómo y cuándo podré lograr mi propósito?”. De esta manera, podemos evitar que en el camino hacia un muy buen proyecto, me desvíe hacia una autodestrucción, que nunca estuvo contemplada en la idea original.

Las invito a confiar y saber que el potencial que tienen es enorme, que las posibilidades de expresarlo y desarrollarlo son infinitas, pero el cuerpo es uno solo y lo necesitamos para llegar a puerto.

Conociendo cómo funciona nuestro organismo y poniéndole la misma atención a sus señales como lo hacemos con nuestras miles de actividades diarias, podremos agradecerle al estrés en vez de intentar infructuosamente “superarlo”.

Al fin podremos decirle: “Gracias, por avisarme que me estaba desviando del camino. Por insistirme una y otra vez, que es momento de hacer un cambio”. 

 

Dra. Pilar del Río Vigil

Médico Psiquiatra

Fundadora Red Quantum

www.redquantum.cl

 

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