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7 formas de convertir el fracaso en tu aliado

Soledad Díaz de la Vega

18 agosto, 2016

La palabra fracaso creo que muchas veces nos trae de inmediato pensamientos de derrotas, pérdidas, desilusión y recuerdos de situaciones pasadas que pudieron haber tenido un impacto en nuestras vidas.
Es muy probable que esta mirada tenga que ver con nuestra educación y con lo que escuchamos de nuestros padres y de las personas que nos rodearon. También se relaciona con la etapa escolar, la universitaria y con otros ámbitos en los que nos dijeron que fracasar era algo malo y que lo importante era ganar y ser exitosos en lo que nos propusiéramos.

Pero lo cierto es que lo más habitual es que fracasemos. El fracaso es parte del proceso natural de la vida desde que nacemos. Crecemos conociendo el fracaso con cada caída desde el minuto en que comenzamos a caminar, hasta el día en que lo logramos. Lo mismo sucede con las notas, en el amor, en el trabajo, con los amigos, los deportes etc. Estamos muchas más veces en el fracaso que en el éxito y aún así no lo valoramos como un motor de experiencia y aprendizaje, solo le damos una carga negativa que nos hace sufrir y quedarnos pegados en ese sentimiento que aplaca y nos hace tan infelices.

Podemos aceptar perder algunas veces y ganar otras tantas, pero por alguna razón a la idea de fracasar le damos un sentido más profundo que toca nuestros valores como la confianza, el compromiso, el trabajo, la pasión y otros más. Muchas veces esto deja huellas ancladas en el resentimiento, sin dejarnos ver la realidad, resignados en una amargura sin sentido alguno.

Es necesario entonces cambiar la dirección, y empezar a ver el fracaso desde la otra vereda, proponiéndonos nuevas maneras de ver la vida y tomando estas situaciones como un aprendizaje.

Algunos tips que te servirán:

Plantéate y acepta todos los desafíos que tengas, no te quedes en el miedo de no intentar hacer cosas distintas. No te rindas ante las dificultades que vengan.

Cada vez que fracases asúmelo como un aprendizaje necesario. Encuentra las posibilidades que pueden haber en eso.

Esfuérzate ante cada desafío dando lo mejor de ti, sin dejar de pensar que también puedes perder y que solo será una derrota en el camino al éxito.

“Fracasas cuando eliges no seguir probando alterativas”

Cambia el foco y piensa que lo que marca la diferencia entre el éxito y el fracaso es tu propia mente, la que interpreta de manera positiva o negativa tus experiencias. Si quieres y crees que hay posibilidades encontrarás nuevos caminos.

No olvides que los éxitos se celebran, disfrutan, pasan y que el fracaso es el momento cuando realmente meditamos de lo que nos ocurre; nos da la pausa necesaria para evaluar y nos moviliza a salir de nuestra zona de confort.

El optimismo con que mires la vida será fundamental a la hora de observar cada fracaso. Recuerda que ser pesimista cierra todas las ventanas y siempre te pone en un lugar donde no hay posibilidades para ti.

Haz la pérdida o el duelo del fracaso, ríndete y no te quedes pegada en el dolor que te provoca. Solo te enfermas, te frustras y al final te quedas con mucha pena acumulada. Intenta ser feliz cada vez que fracases. Es cuestión de actitud.

¡Tú eliges!

“No hay fracasos, solo experiencias y tus reacciones a ellas” Talmud.

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