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Controlar la rabia es posible… Mira esta guía

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19 julio, 2016

 

¿Puedes contar cuántas veces en el día sientes rabia? Esa emoción que cuando te atrapa puede sacar lo peor de ti y llevarte a actuar de una manera que jamás imaginaste.

Tal vez no las has contado, pero si lo haces es probable que te sorprendas. Sentir rabia no es siempre algo malo, pero sí lo es un arranque de ira explosivo porque imposibilita ver las cosas en perspectiva y actuar con calma. Por eso aprender a manejar la rabia es fundamental, ya que, tal como todas las emociones que experimentamos, es es parte de nuestra vida. Lo más recomendable es aprender a manejar la rabia intentando equilibrarla y sin reprimirla, para que llegado el momento no explotes ni te desbordes.

Aquí 11 herramientas y tácticas preventivas que plantea el sitio mindful.org que pueden evitar que la ira eche a perder tu vida.

1.Reconoce las señales de advertencia

¿Te sientes más irritable, con la sensación de frustración y notas que tu respiración y pulso están acelerados? Tómate un tiempo para poner las cosas en perspectiva e intenta explorar tus sentimientos.

Respira profundo. Hazlo conscientemente hasta que notes un cambio en tu sensación corporal. Escucha tus pensamientos -pero sin que esto implique aumentar tu diálogo interno-  y no trates de silenciarlos. Intenta descubrir qué te están diciendo. Tendrás que tener paciencia para seguir tolerando esos sentimientos desagradables, pero recuerda que debes volver a la observación de tu ira con auto-compasión y descubrir lo que tu enojo tiene que enseñarte.

 2.  Siempre tienes otra opción…  

Debes saber que en muchas situaciones el cómo reacciones puede marcar la diferencia. En momentos difíciles, recuerda: “Tengo otra opción”, y opta por aquella que no implique que pierdas tu tiempo dándote vueltas en emociones negativas.

 3.  ¡Medita!

La meditación disminuye el ritmo cardíaco, reduce la presión sanguínea y la ansiedad, y como resultado, alivia el estrés. Participantes de un programa de reducción del estrés fueron sometidos a un ensayo a través de meditación consciente durante ocho semanas y experimentaron reducciones significativas en torno a la irritación diaria (24%) y trastornos psicológicos (44%). Los beneficios se mantuvieron tres meses más tarde. ¡Vale la pena intentarlo!

 4. ¿Comiste?

La comida suele terminar muy abajo en tu lista de prioridades cuando lo que te come es la rutina, pero  tu estómago no perdona y “alega” por su alimento aunque no te des cuenta.  Si no lo escuchas es difícil que no te pongas irritable. El hambre y el buen genio no son muy buenos amigos.

Un simple snack de media mañana puede marcar una gran diferencia en esa reunión que te espera. Tu cuerpo te lo agradecerá ( y tus compañeros de trabajo también). Cuando estás físicamente incómoda, tu mente no puededejarte seguir  y tu genio sacará la voz.

 5. ¡Duerme!

 No hay cantidad de cafeína que pueda reemplazar una buena noche de sueño -algo que el común de las personas no logra regularmente. A largo plazo, la insuficiencia de sueño aumenta el riesgo de sufrir enfermedades del corazón y diabetes, pero en el corto, nos pone medias aturdidas, confusas y francamente desagradables para hacerle compañía de otra persona.

Cuando nuestra mente no está bien descansada, estamos más predispuestos para la ira y menos, para entrar en razón. Tómate el tiempo para planificar tu programación diaria de manera que te permita conseguir un sueño nocturno adecuado. Evita el café y el alcohol durante dos o tres horas antes de acostarte.

 6. Pasa más tiempo con tu perro, gato o la mascota que elijas

En un estudio publicado en el journal Psychosomatic Medicine, los investigadores concluyeron que: la gente percibe a las mascotas como un apoyo importante en sus vidas y esta percepción también se asocia a varios beneficios cardiovascularles y de comportamiento. De hecho, los dueños de mascotas tienen una mayor tasa de supervivencia promedio después de los ataques al corazón y un menor riesgo de sucumbir a una enfermedad cardiovascular. Las personas mayores que son dueños de mascotas son generalmente más sanos y más felices que aquellos que no lo hacen.

Seguramente ya lo has escuchado, pero no está de más repetirlo. Acariciar una mascota reduce el estrés, te calma rápidamente, y te hace sentir mejor en muchos aspectos, incluso frente a la rabia.

 7. No cedas el paso a la rabia…

Cuando alguien se olvida de señalizar, se detiene bruscamente o simplemente nos está haciendo llegar tarde al trabajo, podemos estallar rápidamente. Incluso aquellas personas que jamás se imaginaron hacerlo, en situaciones de este tipo, pueden sorprenderse a sí mismas gritando. Si tienes este hábito, lo más probable que no consigas erradicarlo de una vez, de modo que intenta que sea una prioridad para ti darte cuenta cuando va a aflorar. Trata de descubrir por qué está sucediendo y por qué es tan intensa. El simple acto de hacerlo repetidamente comenzará a desactivar ese hábito.

8. ¿Atrapada en una cola ? Tranquila, ¡ya avanzará!

 Por alguna extraña razón, es común que cuando nos ponemos en alguna fila tendamos a ponernos inquietas y que si hay más de una, empecemos a mirar las otras y a preguntarnos si habremos elegido la equivocada. Antes de que te respondas tu pregunta, en tu cabeza seguro ya estás quejándote de las personas que están delante de ti, por su lentitud, ineficiencia, etc. Simplemente deja ir esos pensamientos. ¿Qué bueno te están aportando?

9. Fluye con las interrupciones

Es fácil obsesionarse por tener que cumplir con el plan para el día, o para unas horas, y querer pasar por alto cualquier cosa que se interponga en nuestro camino. Pero seamos realistas: La vida está llena de interrupciones. Acostúmbrate a ellas. ¡Acepta la interrupción! No te enojes. Es lo que mantiene las cosas frescas e interesantes.

10. Anda a tu lugar feliz

 Claro, primero es necesario ¡tenerlo! Entonces, designa un espacio en tu casa, departamento, junto a la naturaleza o un lugar público donde puedas retirarte a cuando necesites alejarte de todo. Puedes practicar algo de meditación o hacer alguna postura de yoga. Intenta mantenerlo siempre ordenado y ármalo de manera que te inspire la mayor calma posible.

11. Deja de evitar a la persona que te molesta

La mayoría de nosotros tenemos una bestia negra, que parece haberse metido debajo de nuestra piel. Pero se tolerante. A menos que esta persona que te molesta sea verdaderamente perversa y requiera una intervención (eso es otro tema por completo), trata de ser  flexible a la hora de evitarla por completo. Alguien los quiere. ¿Por qué tú no?

 

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