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LAS 6 CLAVES DE LAS ZONAS ERóGENAS que debes conocer

well+fit living

19 mayo, 2016

Aunque no lo creas, el sexo y cómo vives tu sexualidad está íntimamente relacionado con tu infancia. Sí, exactamente como lo lees. Y para ser más específicas, la forma en cómo te conectaste con tu madre es la responsable de la manera en que se fue tejiendo tu propio mapa erógeno, ese que está lleno de puntos o zonas que te hacen sentir tan bien. “Tiene que ver con un ritmo de acercamiento y alejamiento, de abrazos y caricias como también de abandono del cuerpo. Es decir, se construye una red invisible de ritmos que quedan guardados en nuestro cuerpo en una memoria no consciente y que básicamente se construye ‘estando con el otro’”, nos explica el doctor Christian Thomas, director general del Centro de la Sexualidad de Chile, www.cesch.cl.

Y agrega que es en esta relación con la madre que ciertas zonas quedan “cargadas” de energía libidinal por el estímulo específico. “La emoción de elación, es decir, del completitud del infante con la madre sobrecargan estas zonas emocionalmente, buscando volver a sentir lo que sintieron en algún momento”.

El punto es que como ahora la madre ya no está, la reemplazamos por otras personas que nos recuerden lo que sentíamos años atrás. De ahí que la reacción de una u otra persona a un mismo estímulo puede variar muchísimo.

Con la ayuda del doctor Thomas, te contamos seis cosas que debes saber de la zonas erógenas:

1.Las experiencias de la infancia son fundamentales en cómo respondemos de adultos a los estímulos de otro. Si de infantes nos hemos sentido “acosados o sobre cuidados, entonces de adultos es probable que nos moleste tener a la pareja cerca de nuestro cuerpo, porque nos recordará sensaciones poco agradables”.

2.En general, el hombre tiende a focalizar y privilegiar el pene como gran zona erógena y la mujer todo el cuerpo, dando énfasis a zonas como senos, clítoris, muslos y cuello. Para ambos la boca y los labios son altamente erógenos.

3.Las zonas que tienen mayor cantidad de receptores androgénicos (testosterona) tienden a responder mejor a los estímulos erógenos. Esos estímulos viajan al cerebro, donde se activan centros que “desinhiben la respuesta”, lo que permite hacer una mejor performance. En otras personas, sin embargo, se activan zonas “inhibidoras de la respuesta”, no permitiendo la expresión de la conducta sexual.

4.El gran estimulador de las zonas es la fantasía, que es el motor del deseo y activa la excitación sexual. Estas fantasías son variables de persona en persona y por género. Son más activas en los hombres que en las mujeres y casi nulas en quienes presentan falta de deseo sexual. Ahora entiendes por qué a ellos les entusiasma tanto la idea de las enfermeras, profesoras, etc…

5.Al mismo tiempo, se puede estimular cada zona erógena por sí misma, directamente. Así, por ejemplo, el pene se puede tocar, el clítoris frotar o la boca besar. Esto aumenta la energía sexual, provocando una tensión sexual que buscará la liberación de esta energía vía orgasmo.

6.Y el último punto, y tal vez el más importante, es tener en cuenta que para que una pareja disfrute de forma agradable, debe tener una buena inteligencia sexual, es decir, algún conocimiento, trabajo personal y capacidad de conectarse con las necesidades afectivas, emocionales y eróticas de la pareja. Es como la inteligencia emocional pero esta vez bajo las sábanas. A su vez, es fundamental darse permiso a uno mismo para entrar en el juego sexual y erótico donde casi todo está permitido, a no ser que se dañe al otro.

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